sábado, 23 de junio de 2012

La fe: Hasta dónde es buena

  Es bastante común escuchar a personas - que no están muy metidas en el ámbito religioso, sobre todo - decir que "La fe no es mala" e incluso "es buena porque es una forma que tiene la gente de hacer cosas buenas". Bueno, permítanme darles mi opinión sobre el tema.
  La fe, en sí, es algo normal y positivo para el ser humano. Todos tenemos fe en algo, desde fe en llegar hasta los 60 años, o en conseguir un buen trabajo, o familia. La fe es algo que está dentro de nosotros, así como el razonamiento; algo que no podemos evitar en nuestro pensamiento cotidiano. Pero, ¿desde qué punto o límite se vuelve esto algo negativo? Pues desde el momento en que esto interfiere con la razón, y se extralimita interpersonalmente.
¿A qué me refiero?
  Me refiero a que hay personas que quiere que sus creencias personales sean en realidad globales, que todos las respetemos, e incluso que todos las aceptemos como premisas totalmente lógicas y valederas. Un grotesco acto de imperialismo intelectual, de aberración moral. Es ahí donde las grandes sectas - Católica, islamita, e incluso pequeños grupos ateos - se equivocan enormemente: Uno no puede asumir sus propias creencias como ciertas y obligar al resto de la gente a asumir las mismas creencias. Osea, en pocas palabras, yo puedo tener la fe de que exista un dios, pero no tengo ningún derecho en decir a otras personas a que crean en un dios, sólo me puedo limitar a exponer mis ""razones"" por las que creo en un dios, y es suficiente.

 Y comienza ahí el problema: Los Católicos, por ejemplo, rápidamente dejan en claro que "cada uno elije su creencia" y que "todos somos iguales ante dios", pero rápidamente aclaran que si no crees en dios, irás al infierno. Esto no es libertad, esto no es igualdad de credo. Esto es una discriminación idiota, es como decir que todos los hombres somos iguales pero los negros están hechos para trabajar. Menuda idiotez. Y estamos hablando de la Gran Religión más abierta del mundo. ¡Imagínense!

  Por esto, hay que saber poner el límite en nuestras creencias. Algo parecido a lo que hacía Einstein, que decía que para él, dios se revelaba a través a la organizada e increíblemente simple y a la vez compleja red de orden que tiene el universo, y cómo se nos es mostrado. Así, una visión bonita y romántica, que él mismo decía era sólo una creencia y no una verdad. ¿Tan difícil es pedir esto?
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada